Rutina exfoliante facial

Si sos una auténtica fan de las rutinas de cuidado de la piel del rostro, seguro tenés clarísima la importancia de limpiar, exfoliar e hidratar la piel. Si todavía no lo tenés tan claro, te contamos todo lo necesitás saber para que sumes una rutina de exfoliación facial, y empieces a disfrutar de una piel impecable y saludable.

 

Cada vez le dedicamos más tiempo y dinero al cuidado de la piel del rostro. Invertimos en tratamientos y productos de calidad, conociendo a la perfección los ingredientes que los componen para sacarle más jugo a sus beneficios. Lo que nos permite llevar a cabo rutinas más completas, aunque uno de los pasos que más resistencia genera incorporar es la exfoliación.

¿Qué es un exfoliante y para qué sirve?

Estos productos contienen pequeños gránulos entre sus ingredientes. Los que mediante un suave masaje permiten que las células muertas de la piel se desprendan, contribuyendo con su renovación.

No es recomendable utilizar el mismo tipo de exfoliante en la piel del cuerpo y en la del rostro. Ya que muchas veces, las fórmulas y tamaño de los gránulos varían en los producto para tratar diferentes necesidades.

Los beneficios de sumarlo a tu rutina de cuidado de la piel son muchos:

- Elimina impurezas.

- Elimina profundamente las células muertas.

- Estimula la renovación celular.

- Deja tu piel lisa, suave y con más luz.

- Contribuye a la efectividad de los tratamientos que apliques en tu rostro luego de exfoliar.

¿Cómo se utilizan?

Depende del tipo de piel se recomienda practicar una rutina de exfoliación de una a dos veces por semana. En el caso de las pieles grasas, una vez por semana en las mixtas. Y si tu piel es seca y/o sensible, lo recomendable es que las realices cada 15 días.

Una vez que hayas realizado la limpieza de costumbre y tu piel esté limpia, humedecé el rostro con agua tibia y aplicá una pequeña cantidad de Mascarilla Exfoliante de Arcillas Puras y Algas Rojas en todo tu rostro evitando el contorno de ojos y los labios. Dejala actuar entre 10 a 15 minutos y enjuagá la cara con abundante agua fría, mientras realizas suaves movimientos circulares para obtener todos los beneficios de la exfoliación. El resultado, poros visiblemente suavizados y una piel radiante.